Firmar un contrato no debería ser simplemente el último paso de una negociación. Es el momento en que las condiciones conversadas se convierten en obligaciones que pueden tener consecuencias jurídicas y económicas.
Muchos problemas contractuales no aparecen inmediatamente. Surgen después, cuando un pago se retrasa, una entrega no cumple con lo esperado, una de las partes quiere terminar la relación o una cláusula admite distintas interpretaciones.
Por eso, antes de firmar, conviene revisar no solamente qué vas a recibir, sino también qué estás obligado a hacer y qué puede ocurrir si algo sale diferente a lo previsto.
1. Firmar sin comprender todas las obligaciones
Precio, plazo y objeto del contrato suelen recibir la mayor atención, pero no son los únicos elementos importantes.
También pueden existir obligaciones de confidencialidad, garantías, penalidades, procedimientos de notificación, renovaciones automáticas, responsabilidades frente a terceros o condiciones que deben cumplirse antes de realizar un pago.
Antes de firmar, deberías poder responder claramente:
¿Qué tengo que hacer?
¿Cuándo tengo que hacerlo?
¿Qué sucede si no cumplo?
Si alguna de estas respuestas no está clara, ese punto merece una revisión adicional.
2. Utilizar un contrato genérico sin adaptarlo a la operación
Los modelos disponibles en Internet pueden servir como referencia, pero no necesariamente fueron preparados para tu negocio, tu industria o la legislación aplicable.
Un contrato puede estar correctamente redactado y aun así ser inadecuado para una operación específica.
Cada relación comercial tiene características distintas: quién participa, qué aporta cada parte, cómo se realizan los pagos, qué riesgos existen, cuáles son las garantías y qué ocurrirá si alguna de las partes incumple.
Un buen contrato debería adaptarse a la operación, no la operación al contrato.
3. No definir correctamente pagos y plazos
Frases como “el pago se realizará al finalizar el proyecto” pueden parecer suficientemente claras hasta que aparece una diferencia.
¿Qué significa exactamente que el proyecto terminó? ¿Quién lo determina? ¿Existe un período de revisión? ¿Puede solicitarse una corrección? ¿Cuándo debe emitirse la factura?
Los aspectos económicos deberían establecer con suficiente precisión, cuando corresponda, el monto, moneda, forma de pago, fechas, anticipos, entregas parciales, impuestos y condiciones necesarias para liberar los pagos.
Lo mismo ocurre con los plazos. Una fecha clara puede evitar interpretaciones y conflictos posteriores.
4. No establecer qué ocurre ante un incumplimiento
Un contrato no debería explicar únicamente cómo funcionará la relación cuando todo sale bien.
También debería contemplar qué sucede cuando una parte no cumple.
Dependiendo de la operación, esto puede incluir falta de pago, retrasos, entregas defectuosas, violaciones de confidencialidad o incumplimiento de determinadas garantías.
También conviene establecer cómo debe notificarse el incumplimiento, si existe un período para corregirlo y cuándo puede justificarse la terminación del contrato.
No todos los incumplimientos tienen la misma gravedad. Definir sus consecuencias ayuda a reducir incertidumbre.
5. Firmar sin revisar cómo puede terminar la relación
Al comenzar una relación comercial, pocas personas quieren pensar en su terminación. Sin embargo, esta puede convertirse en una de las cláusulas más importantes del contrato.
Antes de firmar conviene saber:
¿Puedo terminar el contrato anticipadamente?
¿Necesito una causa?
¿Cuánto tiempo de aviso debo proporcionar?
¿Qué sucede con los pagos pendientes?
¿Existen obligaciones que continúan después de terminar?
¿El contrato se renueva automáticamente?
La mejor oportunidad para negociar una salida razonable normalmente es antes de que exista un conflicto.
Antes de firmar, revisá la operación completa
Una revisión contractual no busca complicar una negociación. Su objetivo es identificar obligaciones, riesgos y condiciones antes de que las partes asuman compromisos.
Un contrato bien estructurado debería permitir comprender qué promete cada parte, cuándo debe cumplir, qué riesgos asume y qué sucederá si las circunstancias cambian.
En Sandino Law acompañamos a empresas, inversionistas y clientes en la revisión, negociación y estructuración de contratos relacionados con operaciones empresariales y comerciales.
Una revisión preventiva puede ayudar a identificar hoy un riesgo que mañana podría convertirse en un conflicto.
¿Estás por firmar un contrato importante?
Contactá a Sandino Law para evaluar las condiciones, obligaciones y riesgos de tu operación antes de asumir un compromiso.
Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y no constituye asesoría jurídica para un caso particular. Cada situación requiere un análisis individual.